jueves, 16 de abril de 2015

En una eterna oscuridad

En una eterna oscuridad, una lluvia sin fin.
Y aun cuando aparezca el sol,  el cielo sigue siendo gris.
Puedo verte de lejos, puedo verte... Tú no me miras; no quieres verme.
No regreses a mí. ¡Por favor no regreses!
Ambos sabemos que no podemos vernos, si nos vemos nos deseamos nuevamente. No debo quererte, no debes quererme.
Así es el destino y nuestra maldita suerte.



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