En una eterna oscuridad
En una eterna oscuridad, una
lluvia sin fin.
Y aun cuando aparezca el sol, el cielo sigue siendo gris.
Puedo verte de lejos, puedo
verte... Tú no me miras; no quieres verme.
No regreses a mí. ¡Por favor no
regreses!
Ambos sabemos que no podemos
vernos, si nos vemos nos deseamos nuevamente. No debo quererte, no debes
quererme.
Así es el destino y nuestra
maldita suerte.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario